Durante más de un siglo, científicos de todo el mundo intentaron explicar cómo la Venus atrapamoscas logra cerrar sus hojas en una fracción de segundo para capturar insectos. Recientemente, investigadores lograron identificar el mecanismo responsable de este extraordinario movimiento.
Los resultados muestran que el cierre no depende principalmente del movimiento de agua dentro de la planta, como se creía anteriormente. En cambio, ocurre debido a un rápido ablandamiento de las paredes celulares en la superficie externa de las hojas, liberando energía mecánica almacenada y provocando el característico «chasquido» de cierre.
Este descubrimiento no solo resuelve una antigua incógnita biológica, sino que también podría inspirar nuevas tecnologías en robótica blanda y materiales inteligentes.
Fuentes: Reuters, Nature y Science.